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lunes, 19 de mayo de 2014


EL ARTE DE HACER LAS COSAS MAL


¿Transparencia?. Muy bien, tengamos transparencia. No es tarea fácil porque la manera de hacer las cosas en la Junta de Andalucía es complicada de explicar, antes bien, complicada incluso de ver, de seguir el rastro de algunos o muchos de los procedimientos.

La última pirueta rocambolesca guarda relación con la administración paralela, los cursos de formación, las potestades públicas, los fondos europeos y un indecente despilfarro de fondos públicos, no sólo de los nuestros sino de los del resto de europeos, que los pobres ni se enteran, lo cual no tiene nada de extraño teniendo en cuenta que tampoco nuestros compatriotas se enteran de gran cosa, a pesar de que últimamente el panorama político está poniendo a prueba la proverbial dureza de oídos de unos y otros. En una palabra, una vez más tenemos que vérnoslas con ese fantasma, el de la corrupción, que, como los de las casas encantadas, se resiste a dejarnos.

El relato de este embrollo se podría contar como un cuento, comenzando por un “erase una vez..”. Pues bien, erase una vez una Fundación llamada FAFFE, que era una entidad privada, como cualquier otra Fundación, por más que un Juez del Tribunal mas alto del País, que por lo mismo se llama Tribunal Supremo, dijera en plena crisis de profesionalidad, de imparcialidad, de honestidad y de vergüenza, que era una entidad pública y por eso sus trabajadores eran empleados públicos, confundiendo inexplicablemente Fundación del Sector Público con Entidad de Derecho Público.

Esa Entidad de Derecho Privado albergaba a un buen puñado de individuos de una casta especial existente en tierras postartésicas, los llamados enchufados. Gente muy guapa que como es lógico estaban en la Fundación “por la cara”, aunque había quien utilizaba otro apelativo para referirse a ellos, llamándolos personal “digital”, aludiendo entonces a otra parte del cuerpo, en este caso no del enchufado sino del enchufador. Llámese de una u otra manera, el denominador común de este tipo de personal es que no necesita demostrar su valía, su mérito y capacidad, para hacerse merecedor de recibir un sueldo proveniente del resto de la población, con preferencia a otros, porque, y esto también puede ser que no se entienda muy bien, aunque es una entidad privada se mantiene con dinero público y por ello aunque no sean empleados públicos, su sueldo sí lo es y por ello no deberían entrar por la cara, pero todo esto parece que se le pasó por alto a nuestro Juez del alto Tribunal. ¡Alto!, se han perdido ustedes... Respiremos un poco y continuemos.

El caso es que estos señoritos del PSOE, de UGT o de CCOO, cuñados, cuñadas, novias y novios, primos y primas sin riesgo, entraron en riesgo laboral cuando a un puñado de unos cuantos miles de exaltados y desconsiderados funcionarios les dio por protestar y luego, como quien no quiere la cosa, irse a los tribunales a poner una denuncia. ¿Habrase visto desfachatez mayor?, y todo porque nuestras autoridades, no contentos con haberlos enchufado en la susodicha Fundación, ahora los enchufaban en otro chiringuito, las llamadas Agencias, entidades extrañas donde las haya, mitad pública mitad privada, creadas quizás para dar respuesta definitiva a la pregunta filosófica que recorre perennemente nuestra piel de toro, pregunta existencial como ninguna y expuesta de manera magistral por nuestro mas excelso ejemplo de casticismo, nuestra siempre añorada Lola Flores en su inolvidable “Que cómo me la maravillaría yo...”, osea como haría yo, pareciéronse decirse los mandamases de Andalucía, para crear una entidad donde, sin dejar de ser la administración se trabaje como más suelto, como con una mayor ligereza para seguir las inclinaciones y la voluntad del sacrosanto partido, sin tantas trabas y estorbos legales, en un quiebro al Derecho a la altura de las mejores tardes de un Curro Romero. ¿Se han vuelto a perder?. Paciencia, ya queda poco.

Abreviando que es gerundio y acelerando que lo largo cansa, en honor de la transparencia habría que decir que estos señoritos, otrora de pan pringao y ahora de bien mandao, se encargaban de unos expedientes.., como diría..., poco ortodoxos, quizás algo sucios, no sé... digamos de indeseable transparencia. Pues bien, aquí entra en juego otro Juez, este de menor nivel que el anterior pero también de menor despiste que aquel, al cual le dió por decir que estos señoritos y señoritas tan guapos y guapas no podían tocar esos expedientes porque no podían llenarse las manos de una cosa que se llama “potestades públicas”.

La consecuencia de lo anterior es que esos enchufados, también llamados subrogados, o reenchufados, o abonados al enchufe, siguen cobrando un sueldo que les pagamos todos y ahora, al menos durante algún tiempo, sin tener tarea adjudicada, al menos que se sepa, osea por cruzarse de brazos. Pero, recordando a M. Ende en su “Historia Interminable” convendría decir aquello de “esa es otra historia..”.

Al margen pues de lo anterior, los expedientes padecieron un trasiego de dependencias y Consejerías hasta terminar en la de Educación, que es donde están ahora. Se trata de expedientes de Formación para el Empleo, ¿relacionados con todo el follón ese de los cursos de formación, de los dineros que han distraído algunos sindicalistas, nada, cuestión simplemente de cuatro golfos, etc...? Pues bien, ahora resulta que van a emplear a algo mas de 100 personas, distintas de los señoritos por la razón explicada, para que se ocupen de estos expedientes X, una buena parte de las cuales serán interinos contratados al efecto y pagados, según parece, con recursos del Fondo Social Europeo. Si, han leído bien.

Conclusión. Si tenemos en cuenta el dinero en sueldos que nos ha costado el trabajo de los señoritos en esos expedientes mientras estaban en la FAFFE, el dinero de sus sueldos ahora que ya no pueden meter mano ahí, pero sí más libertad para rascarse la barriga, el dinero de los sueldos de los funcionarios y laborales de la Consejería de Educación que tendrán que ocuparse ahora de ellos, el dinero de los sueldos de los interinos que se va a pagar con el FSE, y todo ello sin entrar siquiera en el más que probable desvío de fondos públicos que esos expedientes propiciaron, que no sería probable sino seguro si se trata de los mismos expedientes del último escándalo de los cursos subvencionados y no impartidos o justificados, el resultado es que el dineral invertido en esos dichosos expedientes, dejando aparte la cuestión delictiva, es un ejemplo magnífico de despilfarro y de mala, malísima gestión, que sin duda puede ser puesto a disposición de todos aquellos buitres enemigos de lo público que pululan por doquier, como argumento, de cara a la desinformada ciudadanía, de la ineficacia de la Administración Pública y la conveniencia de privatizar su gestión cada vez más, etc.... De esta manera, el círculo se cerraría y lo que constituye el origen del problema, permitir que una entidad privada meta mano en los asuntos públicos, se convertiría, por arte de birlibirloque, en la solución. Es la paradoja perfecta. De quitarse el sombreo oye. Porque, aunque no sea esto lo que se ha hecho en el caso de estos expedientes, puesto que han vuelto a manos de la Administración Pública, lo que trasciende a la opinión pública es que es ésta, llena como está de privilegiados funcionarios, la que no funciona como es debido, y no la parte privada, enchufada, laboral y desprofesionalizada espúreamente inoculada como un virus en aquella.

¡ Os traigo el veneno y el antidoto, todo en uno !. ¿Maquiavélico?. No. No subestimemos al genio de la astucia. Tal vez no sea necesaria mucha dosis de ésta cuando aquellos a los que tienes que convencer te miran ya, antes de que empieces a hablar, con los ojos cubiertos por una película vidriosa, fruto de la biológica satisfacción producida por el alimento previamente repartido, y te dicen beeeeee al final del mitin.




 BREVE VISTAZO AL SUPREMO


Es penoso ponerse a ver la Sentencia del Supremo sobre los antiguos trabajadores de la FAFFE. Dicen los “señores del Supremo”, Dios nos coja confesados, que los Faffes eran ya empleados públicos con anterioridad a la ley del enchufismo y al Decreto de aprobación de los Estatutos del SAE, etc.... Por cierto los señores del Supremo parecen desconocer que el Servicio Andaluz de Empleo es el SAE y no el “ASAE”, como se dice reiteradamente en la Sentencia.

En la página 10 de la infame Sentencia se lee: “Insiste (se refiere al Ministerio Fiscal) en que el personal cuestionado ya tenía la condición de empleado público, ya estaba sujeto al Estatuto Básico del Empleado Püblico antes de que se aprobara la Ley 1/2011 y se dictara el Decreto 96/2011.”

MENTIRA.

El artículo 52.1.b de la L.A.J.A. señala a las Fundaciones del sector público andaluz como “entes instrumentales privados”.

El 52.3 es todavía mas claro al decir que las sociedades mercantiles y las fundaciones del sector público andaluz tienen personalidad jurídica privada.

El artículo 2.1 del E.B.E.P., al definir el ámbito de aplicación incluye en el concepto de Administración Pública a los Organismos Públicos, Agencias y demás Entidades de derecho público con personalidad jurídica propia, vinculadas o dependientes de cualquiera de las Administraciones Públicas. Es decir, deja fuera del ámbito de aplicación del E.B.E.P. , y por tanto de la consideración de “administración pública”, a las entidades de derecho privado, como serían, según la L.A.J.A., las sociedades mercantiles y las fundaciones del sector público.

A continuación, el mismo E.B.E.P, en su artículo 8, dice que “son empleados públicos quienes desempeñen funciones retribuidas en las Administraciones Públicas al servicio de los intereses generales.”

La Sentencia, en su página 15, insiste en que La FAFFE y los Consorcios UTEDLT eran entes de derecho público. Puede que los Consorcios si lo fueran, no estoy seguro, aunque sería muy fácil comprobarlo, pero en cualquier caso no la FAFFE, ya que ésta era una Fundación del sector público andaluz.

Además, señala la Sentencia en la misma página, que ya tenían la condición de empleados públicos “porque así resulta de los artículos 2.1, 8.1 c) y de la disposición adicional primera del Estatuto Básico del Empleado Público”.

El artículo 2.1 ya se ha comentado. Solo cabe pensar que el Tribunal considera a las Fundaciones del sector público andaluz como entidades de derecho público, ignorando lo que dice la LAJA..

El 8.1 c) sencillamente no existe. Se querrá referir el altísimo tribunal al 8.2 c) que cita al personal laboral, ya sea fijo, por tiempo indefinido o temporal. Muy bien, y qué. Personal laboral de entidades definidas por el art. 2.1 como administraciones públicas, no personal laboral de entidades no incluidas en el mismo.

En cuanto a la disposición adicional primera del EBEP, resulta bochornosamente forzado el hecho de pretender afianzar el argumento de la consideración de empleados públicos recurriendo a un artículo que precisamente lo que hace es señalar algunos preceptos ( de principios éticos y código de conductas) que se aplicarán también a entidades del sector público que quedan fuera del ámbito de aplicación del EBEP. Es decir se trata de una excepción, relativa a la aplicación de dichos preceptos a quienes no son propiamente “empleados públicos”, justamente porque si lo fueran no sería necesaria la tal disposición adicional primera.

En fin, no he hecho un análisis exhaustivo de la Sentencia, entre otras cosas porque no soy experto en Derecho, sólo me he fijado en los detalles que he descrito y no alcanzo a comprender como puede el Supremo afirmar que se trata de entidades de derecho público y de empleados públicos. O tal vez es que yo no vea algún matiz importante. Si hay alguien que advierta lo que yo no veo, desearía me ayudara a salir de mi error.

Sinceramente prefiero estar en un error, del que siempre existe la posibilidad de salir.

La otra alternativa, la de que yo no esté equivocado, es realmente preocupante. ¿Un Tribunal incurriendo en falsedades notorias?, ¿ La Justicia siendo selectivamente ciega?, ¿La política metida en las tripas de la Justicia?.

Pues claro, todo esto y más. Ya lo sabemos.

Por favor, que alguien me diga que estoy equivocado.