EL ARTE DE HACER LAS COSAS
MAL
¿Transparencia?. Muy
bien, tengamos transparencia. No es tarea fácil porque la manera de
hacer las cosas en la Junta de Andalucía es complicada de explicar,
antes bien, complicada incluso de ver, de seguir el rastro de algunos
o muchos de los procedimientos.
La última pirueta
rocambolesca guarda relación con la administración paralela, los
cursos de formación, las potestades públicas, los fondos europeos y
un indecente despilfarro de fondos públicos, no sólo de los
nuestros sino de los del resto de europeos, que los pobres ni se
enteran, lo cual no tiene nada de extraño teniendo en cuenta que
tampoco nuestros compatriotas se enteran de gran cosa, a pesar de que
últimamente el panorama político está poniendo a prueba la
proverbial dureza de oídos de unos y otros. En una palabra, una vez
más tenemos que vérnoslas con ese fantasma, el de la corrupción,
que, como los de las casas encantadas, se resiste a dejarnos.
El relato de este
embrollo se podría contar como un cuento, comenzando por un “erase
una vez..”. Pues bien, erase una vez una Fundación llamada FAFFE,
que era una entidad privada, como cualquier otra Fundación, por más
que un Juez del Tribunal mas alto del País, que por lo mismo se
llama Tribunal Supremo, dijera en plena crisis de profesionalidad, de
imparcialidad, de honestidad y de vergüenza, que era una entidad
pública y por eso sus trabajadores eran empleados públicos,
confundiendo inexplicablemente Fundación del Sector Público con
Entidad de Derecho Público.
Esa Entidad de Derecho
Privado albergaba a un buen puñado de individuos de una casta
especial existente en tierras postartésicas, los llamados
enchufados. Gente muy guapa que como es lógico estaban en la
Fundación “por la cara”, aunque había quien utilizaba otro
apelativo para referirse a ellos, llamándolos personal “digital”,
aludiendo entonces a otra parte del cuerpo, en este caso no del
enchufado sino del enchufador. Llámese de una u otra manera, el
denominador común de este tipo de personal es que no necesita
demostrar su valía, su mérito y capacidad, para hacerse merecedor
de recibir un sueldo proveniente del resto de la población, con
preferencia a otros, porque, y esto también puede ser que no se
entienda muy bien, aunque es una entidad privada se mantiene con
dinero público y por ello aunque no sean empleados públicos, su
sueldo sí lo es y por ello no deberían entrar por la cara, pero
todo esto parece que se le pasó por alto a nuestro Juez del alto
Tribunal. ¡Alto!, se han perdido ustedes... Respiremos un poco y
continuemos.
El caso es que estos
señoritos del PSOE, de UGT o de CCOO, cuñados, cuñadas, novias y
novios, primos y primas sin riesgo, entraron en riesgo laboral cuando
a un puñado de unos cuantos miles de exaltados y desconsiderados
funcionarios les dio por protestar y luego, como quien no quiere la
cosa, irse a los tribunales a poner una denuncia. ¿Habrase visto
desfachatez mayor?, y todo porque nuestras autoridades, no contentos
con haberlos enchufado en la susodicha Fundación, ahora los
enchufaban en otro chiringuito, las llamadas Agencias, entidades
extrañas donde las haya, mitad pública mitad privada, creadas
quizás para dar respuesta definitiva a la pregunta filosófica que
recorre perennemente nuestra piel de toro, pregunta existencial como
ninguna y expuesta de manera magistral por nuestro mas excelso
ejemplo de casticismo, nuestra siempre añorada Lola Flores en su
inolvidable “Que cómo me la maravillaría yo...”, osea
como haría yo, pareciéronse decirse los mandamases de Andalucía,
para crear una entidad donde, sin dejar de ser la administración se
trabaje como más suelto, como con una mayor ligereza para seguir las
inclinaciones y la voluntad del sacrosanto partido, sin tantas trabas
y estorbos legales, en un quiebro al Derecho a la altura de las
mejores tardes de un Curro Romero. ¿Se han vuelto a perder?.
Paciencia, ya queda poco.
Abreviando que es
gerundio y acelerando que lo largo cansa, en honor de la
transparencia habría que decir que estos señoritos, otrora de pan
pringao y ahora de bien mandao, se encargaban de unos expedientes..,
como diría..., poco ortodoxos, quizás algo sucios, no sé...
digamos de indeseable transparencia. Pues bien, aquí entra en juego
otro Juez, este de menor nivel que el anterior pero también de menor
despiste que aquel, al cual le dió por decir que estos señoritos y
señoritas tan guapos y guapas no podían tocar esos expedientes
porque no podían llenarse las manos de una cosa que se llama
“potestades públicas”.
La consecuencia de lo
anterior es que esos enchufados, también llamados subrogados, o
reenchufados, o abonados al enchufe, siguen cobrando un sueldo que
les pagamos todos y ahora, al menos durante algún tiempo, sin tener
tarea adjudicada, al menos que se sepa, osea por cruzarse de brazos.
Pero, recordando a M. Ende en su “Historia Interminable”
convendría decir aquello de “esa es otra historia..”.
Al margen pues de lo
anterior, los expedientes padecieron un trasiego de dependencias y
Consejerías hasta terminar en la de Educación, que es donde están
ahora. Se trata de expedientes de Formación para el Empleo,
¿relacionados con todo el follón ese de los cursos de formación,
de los dineros que han distraído algunos sindicalistas, nada,
cuestión simplemente de cuatro golfos, etc...? Pues bien, ahora
resulta que van a emplear a algo mas de 100 personas, distintas de
los señoritos por la razón explicada, para que se ocupen de estos
expedientes X, una buena parte de las cuales serán interinos
contratados al efecto y pagados, según parece, con recursos del
Fondo Social Europeo. Si, han leído bien.
Conclusión. Si tenemos
en cuenta el dinero en sueldos que nos ha costado el trabajo de los
señoritos en esos expedientes mientras estaban en la FAFFE, el
dinero de sus sueldos ahora que ya no pueden meter mano ahí, pero sí
más libertad para rascarse la barriga, el dinero de los sueldos de
los funcionarios y laborales de la Consejería de Educación que
tendrán que ocuparse ahora de ellos, el dinero de los sueldos de
los interinos que se va a pagar con el FSE, y todo ello sin entrar
siquiera en el más que probable desvío de fondos públicos que esos
expedientes propiciaron, que no sería probable sino seguro si se
trata de los mismos expedientes del último escándalo de los cursos
subvencionados y no impartidos o justificados, el resultado es que el
dineral invertido en esos dichosos expedientes, dejando aparte la
cuestión delictiva, es un ejemplo magnífico de despilfarro y de
mala, malísima gestión, que sin duda puede ser puesto a disposición
de todos aquellos buitres enemigos de lo público que pululan por
doquier, como argumento, de cara a la desinformada ciudadanía, de
la ineficacia de la Administración Pública y la conveniencia de
privatizar su gestión cada vez más, etc.... De esta manera, el
círculo se cerraría y lo que constituye el origen del problema,
permitir que una entidad privada meta mano en los asuntos públicos,
se convertiría, por arte de birlibirloque, en la solución. Es la
paradoja perfecta. De quitarse el sombreo oye. Porque, aunque no sea
esto lo que se ha hecho en el caso de estos expedientes, puesto que
han vuelto a manos de la Administración Pública, lo que trasciende
a la opinión pública es que es ésta, llena como está de
privilegiados funcionarios, la que no funciona como es debido, y no
la parte privada, enchufada, laboral y desprofesionalizada
espúreamente inoculada como un virus en aquella.
¡ Os traigo el veneno y
el antidoto, todo en uno !. ¿Maquiavélico?. No. No subestimemos al
genio de la astucia. Tal vez no sea necesaria mucha dosis de ésta
cuando aquellos a los que tienes que convencer te miran ya, antes de
que empieces a hablar, con los ojos cubiertos por una película
vidriosa, fruto de la biológica satisfacción producida por el
alimento previamente repartido, y te dicen beeeeee al final del
mitin.
Bravo, Bravissimo.
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