Mostrando entradas con la etiqueta Griñán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Griñán. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de abril de 2015




SÍ HUBO PLAN

Siento contradecirle señor Griñán. No sólo hubo un gran fraude, también un gran plan. Se lo voy a explicar señor Griñán, aunque usted lo sabe mejor que yo, y aunque, además, es a usted y no a mí a quién corresponde dar explicaciones. Pero antes, vamos a hacer un ejercicio de ingenuidad tontuna y vamos a tomar, provisionalmente, por buena su afirmación. Es decir, vamos, como le digo provisionalmente, a quedarnos con eso del gran fraude sin plan.

¿Y bien, señor Griñán?. ¿Cuándo ha pedido usted perdón a los andaluces, ya puestos también a los españoles y a los europeos, porque algunos de los miembros de su gobierno o de su administración, hayan dilapidado dineros europeos, españoles y andaluces?. Por ese “gran fraude” como usted mismo lo califica, aunque fuera sin plan preconcebido. Usted ha sido Presidente. Ha estado al mando de la nave. Y antes de serlo ha sido Consejero de Hacienda. Por usted pasaba el dinero que se gastaba en la Junta de Andalucía. ¿Dónde estaba su responsabilidad por la gestión de los que estaban debajo de usted?. Usted, señor Griñán, como la Infanta, no se enteraba de nada. Eso lo dice usted con total naturalidad. Con la misma naturalidad con la que el resto de los andaluces “no se enteran” de lo que pasa en la administración que sufragan. Pero hombre, al resto de los andaluces, mejor dicho, a la mayoría del resto de los andaluces, les pillaba todo ese tejemaneje del “gran fraude” un poco lejos y como a trasmano, pero a usted, oiga usted estaba en todo el cogollo, vamos delante de sus narices.
En fin, aparte de todos los argumentos que podrían traerse ahora a colación, sobre la cantidad de oportunidades que usted habría desaprovechado para enterarse de lo que pasaba a su alrededor, entre ellas los informes de su propia Intervención, o, como se ha sabido recientemente, de sus propios letrados del Gabinete Jurídico de la Junta, me gustaría referirle una, que creo se menciona poco: el ruido que hicimos muchos funcionarios desde octubre de 2010 a cuenta de la nefasta administración paralela y del cínico afianzamiento de la misma que el Gobierno que usted presidía realizó con los decretos 5/2010 y 6/2010 ( con la inestimable complicidad de UGT y de CCOO) y la posterior aprobación (con la inestimable complicidad astencionista de IU) de la ley 1/2011 de Reordenación del Sector Público (eufemismo de la más certeramente denominada “Ley del Enchufismo”). Lo intentamos todo, señor Griñán. Salimos cuarenta mil personas (funcionarios y empleados públicos) a la calle en una manifestación en la que protestábamos por la huida del Derecho Administrativo que su gobierno estaba propiciando (le recuerdo que esto es lo que está en el núcleo de los ERE, de ese su “gran fraude sin plan”). Entre la infinidad de actos y movilizaciones que realizamos no faltó, al principio, el intento de que su Consejera de Hacienda y Administración Pública, Dña. Carmen Martínez Aguayo, (también imputada) nos recibiera para explicarnos lo que estaba ocurriendo en esa operación de empoderamiento de las agencias de la administración paralela en detrimento de las consejerías de la Administración General, del Derecho Laboral en menoscabo del Derecho Administrativo y del personal laboral sin oposiciones ni concurso de méritos en claro agravio al personal funcionario y laboral de la Junta de Andalucía.

La callada por respuesta. Evidentemente. Ni su Consejera ni usted quisieron saber nada de nosotros. Es decir, el personal que sustentaba la administración que usted dirigía no era digno de ser oído por usted. Tal vez, señor Griñán, si hubiera tenido un mínimo de sensibilidad hacia aquellos que verdaderamente sostienen y dan vida a diario a la administración que usted dirigía, tal vez entonces, señor Griñán, se hubiera usted enterado de lo que pasaba alrededor y hubiera tenido la oportunidad de parar la maquinaria de los ERE. Sin embargo no fue así.

Los ERE son un caso paradigmático de los desmanes de la administración paralela, que fue invento de sus predecesores pero que usted continuó impulsando y afianzando, dotándola de una pseudolegalidad, aún pendiente de decisión de constitucionalidad en el Tribunal Constitucional.

Y este es el plan, señor Griñán. Disponer desde la cúpula de una administración la existencia y desarrollo de otra administración, instrumental, regida en su funcionamiento predominantemente por el derecho privado, por tanto con una evidente falta de control (principalmente la fiscalización previa de los gastos) en comparación con los procedimientos regidos por el Derecho Administrativo, para realizar aquello que debería realizar la Administración General. ¿Porqué deciden sus antecesores y usted llevar la gestión de los asuntos públicos a una entidad con menos controles sobre los fondos públicos?. Esos controles son la garantía que las leyes y normas administrativas disponen para el correcto uso de los bienes de los ciudadanos. Quien no respete esto está incurriendo en una ilegalidad. ¿Porqué, señor Griñán, decidió usted secundar a sus antecesores llevando los asuntos públicos a esas entidades, sacando del cauce normal de la administración asuntos sensibles como la concesión de subvenciones o ayudas públicas?. Ese “fraude” no se hubiera producido si previamente no existiera la decisión política de que esas entidades paralelas, con escaso o nulo control, concedieran subvenciones y ayudas.

¿Dónde situaría usted el problema señor Griñán?. ¿En el hecho de que algunos aprovechados se beneficiaran mafiosamente de esos fondos para parados, o en ese otro hecho de que existiera una política, contraria al Derecho Administrativo, basada en decisiones políticas suyas y de sus antecesores, que atribuyó a esas entidades sin control potestades que no tenían por qué tener?. ¿Para qué desviar la gestión de los cauces legales?. No me diga que es por agilidad. Sería tanto como decir que sería correcto sacrificar la legalidad en aras de la agilidad. ¿Es esto posible, señor Griñán?.

Ese su “gran fraude” no ha salido como las setas en el campo. Por el contrario, es el inevitable resultado de diseñar y ejecutar una política ajena a los controles. Es producto del plan de su partido, ejecutado por usted desde su puesto de Consejero de Hacienda y por el Gobierno que usted presidió después, y lo que es peor, por el Gobierno que continuó presidiendo su pupila y que ahora preside en funciones.

Todo plan tiene, señor Griñán, dos componentes: un determinado diseño y un objetivo o finalidad. En los párrafos que anteceden se ha descrito más o menos el diseño. Ahora bien, ¿para qué ese diseño de una doble administración?. Con qué objetivo se hace todo eso. Si uno lleva la contabilidad de una empresa y decide hacer una contabilidad doble o “B”, será por algo.

¿Cual es el objetivo, señor Griñán, de la administración paralela? ¿Porqué se decide que sea el IFA, luego IDEA, la que conceda subvenciones y no la Consejería? ¿Porqué se utilizan las transferencias de financiación en aquello para lo que no estaban previstas?. ¿Qué hay, señor Griñán, al final de esta manera de proceder?. ¿Clientelismo político?. Todo apunta en ese sentido, ¿no le parece?. Si no ¿para qué arriesgarse cruzando la linea de la legalidad, si no fuera porque ese riesgo se compensa con los votos?


Hoy más de lo mismo, señor Griñán, le toca declarar a su antecesor, ese que fue al mismo colegio que la Infanta y que usted. No esperamos nada nuevo. Pero sí, siento contradecirle señor Griñán, no sólo hubo fraude sino que hubo plan y usted participó en él. De modo que deje de hacerse la víctima porque ese papel, desgraciadamente, no le corresponde a usted.

miércoles, 18 de febrero de 2015

IMPUTEICHON




Chaves, Griñan y compañía....¿Les saldrá gratis haberse pasado el derecho administrativo por el arco del triunfo?. ¿Saldrán indemnes de ese desprecio chulesco hacia las leyes, hasta el punto de haber propiciado la manufactura de normas a medida, de haber retorcido la ley y el derecho para ..? Me temo que sí.

Creo que nunca en mi vida he deseado tanto equivocarme, pero creo que el Supremo terminará por no inculpar ningún delito a estos dos y a los demás. Es más, a la larga le puede beneficiar a los sociolistos el hecho de que el Supremo, tras haber investigado, no encuentre indicios de delito como para solicitar el suplicatorio y continuar así el procedimiento. Por cierto, ¿estará el TSJA esperando a lo que haga el Supremo con los peces mayores para ver que hace con los menores?.

Mi confianza en el Supremo es bastante escasa, por no decir nula, desde el momento que vino a declarar en una Sentencia sobre los recursos que interpusimos muchos funcionarios, que el personal de la fundación FAFFE (entre otros entes), eran ya, con anterioridad a su integración por subrogación empresarial ( por la cara, vamos) en la Agencia SAE, empleados públicos. ¡Empleados públicos unos empleados de un ente de Derecho Privado como era la fundación!. Sí, de un ente privado, con trabajadores privados, aunque perteneciente al sector público. No hay más que ver lo que dice la LAJA: art. 52.3.” Las sociedades mercantiles y la fundaciones del sector público tienen personalidad jurídica privada,..” y luego echarle otra miradita a dos articulitos del EBEP, por un lado el art. 8.1. en donde se define el concepto de empleados públicos: “Son empleados públicos quienes desempeñen funciones retribuidas en las Administraciones Públicas al servicio de los intereses generales.”, y luego poner esto último en relación con el art. 2.1 del mismo texto en el que se señala cuales son las Administraciones Públicas que entran en el ámbito de dicho Estatuto, no figurando en dicha descripción las entidades de derecho privado del sector público. Es decir, se trataba de trabajadores privados convertidos por arte de birlibirloque en empleados públicos.

Después de esta bestialidad, de esta patada descaradísima al Derecho, de esta vergonzosa muestra de falta de profesionalidad y de imparcialidad, de ese increible sometimiento a intereses partidistas, que cabe esperar de ese Tribunal. Poco. O nada. Repito: Ojalá me equivoque.

Por último quisiera decirle algo a los simpatizantes del PSOE: No salva la cuestión el hecho de que Chaves y Griñan no se hayan llevado un euro.., ni que eso de que crearon y engordaron una administración paralela, ajena a los controles para beneficiar a los suyos, o para crear una red clientelar sea algo que un Tribunal no pueda demostrar de manera suficiente, etc...da lo mismo. La cuestión es simple y llanamente la siguiente:

Cuando estos señores ( y otros con anterioridad y con posterioridad) se hicieron cargo del gobierno y la administración de Andalucía existía ya una Administración Pública regida por el Derecho Administrativo, con una serie de instituciones y procedimientos; instituciones y procedimientos sancionados por los máximos órganos legislativos y de representación de la soberanía popular como son los parlamentos (Estatal y Andaluz). Sin embargo ellos prefirieron crear y fomentar otra administración con otras instituciones y procedimientos distintos a los que las leyes, empezando por la Constitución, prescribían para los asuntos públicos. ¿Por qué lo hicieron?. El derecho que rige en la administraciones no es electivo. Si en vez de atenerse a él se opta por otro distinto, habrá que preguntarse por qué, para qué, etc..Pero no hay que olvidar que el hecho en sí mismo de no respetar tal derecho es, o debería ser, un delito. ¿O es que no estamos todos los ciudadanos obligados a respetar la leyes?. Todos. Incluidos, alguien diría que con más motivo, los gobernantes. Y ello al margen de quién se quede los dineros, los favores y demás, o de que haya unos cuantos o una legión de beneficiados por la fechoría.

La nítida realidad es que se han concedido subvenciones y ayudas sin control, por procedimientos y entidades distintos a los previstos previamente por leyes y reglamentos y que esto no se hubiera podido hacer sin el conocimiento y aquiescencia de los máximos responsables de esa organización llamada Junta de Andalucia.

¿Asistiremos a una nueva torsión de la lógica de la Justicia y el Derecho, o por fin veremos restablecida nuestra exigüe creencia en aquello de la Justicia igual para todos?.